En algún momento es posible que hayas decidido que simplemente no eres el tipo de persona para practicar yoga, pero seguro que has escuchado los beneficios del yoga para controlar el estrés, aunque apenas tienes flexibilidad. ¿Y meditar? La última vez que trataste de permanecer inmóvil durante unos minutos te terminaste distrayendo con cualquier cosa.

Pero ahora que sabemos los físicos y psicológicos del yoga para el estrés, quieres intentarlo y beneficiarte de sus resultados.

Los beneficios del yoga hacen que el estrés y la tensión disminuyan, aumentando la fuerza y el equilibrio, aportando mayor flexibilidad, bajando la presión arterial y los niveles de cortisol.

 

Nunca es tarde para empezar a practicar Yoga

 

¿Necesitas más argumentos? Existen estudios realizados actualmente con grupos de personas sobre los beneficios del yoga. Entre los resultados encontramos que la práctica regular de yoga mejora significativamente la flexibilidad de las personas, la fuerza y ​​la resistencia muscular y el equilibrio. Después de ocho semanas de estudio, la flexibilidad media en un grupo de yoga mejoró en un 13% a un 35%, del mismo modo, la fuerza y ​​la resistencia muscular del grupo de yoga también fue impulsado.

El énfasis del yoga en la respiración y la conexión mente-cuerpo también rinde grandes beneficios emocionales. Las personas que practican yoga con frecuencia informan que duermen mejor y se sienten menos estresados.

 

Paso uno – Dejar de lado los mitos

 

El primer paso es abandonar todos los prejuicios que tengamos. Primer gran mito: se tiene que ser flexible para practicar yoga. Existen estudios en los que se observa que las personas que no son flexibles ven los resultados más rápido, debido a que el yoga es una práctica orientada a ayudar a tomar conciencia en la conexión mente-cuerpo muy personal, es perfectamente adecuado para todos los niveles.

 

Toma una clase de iniciación

 

Busca clases específicas para principiantes. Es importante encontrar a un profesor que nos equilibre, debido a que hay tantos estilos diferentes de yoga, es posible que quieras probar algunos tipos diferentes de clases hasta que encuentres el más te guste.

No te obsesiones por pensar que no lo estás haciendo bien.

No te preocupes por pensar que llegas tarde en la práctica del yoga o nunca mejorarás. No se trata de hacerlo mejor o peor que otra persona, se trata de cómo te sientes en cada estiramiento.

 

Escucha a tu cuerpo

 

El yoga es una práctica profundamente personal y no hay dos personas que realicen una pose exactamente de la misma manera. Es importante trabajar tu propio nivel de flexibilidad, uno que haga proponerte pequeños retos, pero no te asuste. Si un profesor está diciendo que hagas una postura y no te encuentras cómodo, entonces no lo hagas. Tu cuerpo te dirá si es demasiado para ti. La clave está en permitir que tu cuerpo te guíe.

 

Concéntrate en tu respiración

 

El objetivo del yoga es llegar a un equilibrio con nuestra respiración. La mayoría de los profesores te dirán a qué hora debes inhalar y exhalar a medida que trabajas las poses. Hay que respirar a través de la nariz, esto mantiene el calor en el cuerpo y también mantiene la mente enfocada. Concentrarse en la respiración es la clave del yoga para controlar el estrés, ya que te ayudará a dejar de lado los pensamientos externos y la ansiedad.

 

Postura de Shavanasa o del cadaver

 

Cada clase de yoga termina con la postura del cadáver o Shavanasa, una pose diseñada para la relajación profunda. Simplemente se acuesta boca arriba con los brazos estirado y los ojos cerrados, respirando profundamente. En esta pose encontraremos la relajación plena.

 

No es una competición

 

El mayor error de los principiantes es tener grandes expectativas. El Yoga es un proceso y puede ser lento. Hay que dejar de lado la competitividad y encontrar nuestro ritmo para avanzar.

 

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