Una de las consultas más frecuentes y demandadas en psicología es la depresión. Hay muchos libros, revistas, documentales, programas, que hacen mención sobre ella. Todos conocemos sus síntomas, el malestar que produce, el deterioro que ocasiona, pero ¿Sabemos realmente por qué se deprime la gente? ¿Conocemos los factores que pueden desencadenar una depresión? ¿Cómo podemos salir de ella?

 

Me gustaría en estas lineas poder poner un poco de luz en todas estas cuestiones, ya que ciertos factores vinculados a la depresión no son conocidos por la gente y son cruciales no sólo para conocer la génesis y el desarrollo de la depresión, sino que también son necesarias para su tratamiento.

Hay muchas teorías que tratan de explicar la depresión. Yo me voy a centrar en una sola, la cual considero la más  acertada. Se trata de la teoría cognitiva de la depresión de Aaron T. Beck (1961).

 

Esta teoría explica que  a lo largo de nuestra vida nos enfrentamos con diferentes experiencias. Algunas de ellas son felices, pero otras pueden ser negativas y traumáticas. Recuerdo la frase de un profesor de la facultad de psicología que decía que  “las personas eramos el producto de nuestras experiencias y aprendizajes”.

Las experiencias negativas que tenemos a lo largo de nuestra infancia y adolescencia dan lugar a lo que Beck llamó “Esquemas”. Los “Esquemas” son unas reglas o patrones con los que procesamos e interpretamos la información que nos rodea,  nuestro entorno. Si nuestra infancia y adolescencia ha sido triste, si hemos aprendido a sentirnos culpables, si nos menospreciamos, si somos negativistas, etc…posiblemente se  formen unos “Esquemas depresógenos“. Estos esquemas hacen que estemos más atentos y nos centremos más en los acontecimientos negativos que nos rodean. Esto no quiere decir que porque se formen estos esquemas depresógenos estemos deprimidos, ya que estos esquemas en un principio no están en activo. Es como si estuvieran dormidos esperando a ser despertados. Lo que ocurre es que estos esquemas nos hacen más vulnerables a padecer una depresión. En el momento en que vivamos una fuerte experiencia traumática (la pérdida de un ser querido, la perdida del empleo, una enfermedad incapacitante, un accidente, etc…) estos esquemas se despertarán y se activarán dando lugar a una serie de pensamientos negativos.

 

Estos esquemas, una vez activados dan lugar a lo Beck llamó “La Triada Cognitiva”. La “Triada Cognitiva” son tres tipos de pensamientos generales que van a acompañar constantemente a la persona deprimida. Estos tres tipos de pensamiento no sólo van a hacer que nos sintamos mal, sino que también van a mantener y empeorar la depresión. El contenido de estos tres pensamientos negativos tienen que ver con la visión que tenemos de:

 

1. Uno mismo: La persona se siente desgraciada, enferma, inútil, etc. Tendiendo a atribuirse las experiencias desagradables a un defecto suyo. Se trata de una crítica constante a uno mismo.

2. Del mundo y del entorno: La persona interpreta sus relaciones con el mundo y con su entorno como una derrota y frustración.

3. Del futuro: La persona piensa que su futuro va a ser negro, que no va a mejorar, que no hay salida.

 

Estos tres pensamientos generales van a influir gravemente tanto en las emociones (tristeza, llanto, desilusión), como en las conductas (uno no quiere salir a la calle, no quiere hacer nada, etc) El tratamiento  de la depresión estará encaminado a modificar las creencias depresógenas, a reestructurar y cambiar la triada cognitiva.

 

La depresión tiene cura. Se puede hacer frente y superar una depresión. Es cierto que es difícil, que se requiere mucho trabajo y la ayuda de un profesional, de la familia, los amigos, compañeros…

Animo a todas aquellas personas que estén padeciendo una depresión a que traten de salir de ella.

 

La vida es realmente bella y creo que todos debemos poder disfrutarla y ser felices con ella.

 

Luis de Miguel Bonet. Psicólogo de los Centros Médicos Cemaj. Nº col. M-14382

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