Desde hace ya varios años lo medios de comunicación (televisión, radio, prensa, etc.) nos suelen llamar a los psicólogos a principios de septiembre para que les hablemos de la llamada depresión postvacacional. Nos piden consejos para poder afrontarla de la mejor manera posible. Yo sinceramente me quedo un tanto perplejo. Esto de la depresión postvacacional parece algo nuevo y si preguntásemos a nuestros padres o a nuestros abuelos sobre ellos seguramente nos dirían extraños la depresión ¿Post qué? Sinceramente pienso que esto de la depresión postvacacional es una nueva fórmula que se han sacado los medios de comunicación para dar más noticias alarmistas.

 

Supongo que ya desde la edad de piedra y a lo largo de los siglos, cualquier currante que regrese de las vacaciones al trabajo lo ha pasado mal los primeros días. Considero que es normal que cuando algo bueno termina nos sintamos un poco tristones o nerviosos.

 

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Estamos ya en septiembre y supongo que más de uno ya habla o ha escuchado lo de la depresión postvacacional.

 

Poniéndonos un poquito más serios podríamos decir que la depresión postvacacional, también llamada síndrome postvacacional es un conjunto de síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión que aparecen al tener que volver a readaptarnos a nuestras rutinas diarias y en especial al trabajo después de unas gratificantes vacaciones.

 

El tener que adaptarnos a nuestra vida laboral después de unas vacaciones puede provocarnos molestias físicas y psicológicas. A la mayoría de las personas esta adaptación se produce de manera normal y no les supone ningún trastorno, pero a las personas con una personalidad de tipo obsesivo o perfeccionista y más vulnerable a la depresión y a la ansiedad si es posible que el regreso a la rutina normal después de unas vacaciones les suponga un trastorno psicológico.

 

Estas personas pueden sufrir cuadros de estrés agudo con todas las manifestaciones emocionales, del comportamiento y físicas que lo caracterizan: ansiedad, depresión, taquicardias, trastorno del sueño, disminución del rendimiento, palpitaciones, sudoración, aumento de la frecuencia respiratoria, ataques de pánico, temblores, cambios de humor, etc.

 

Si estos síntomas persisten durante más de una semana aconsejo que se pongan en manos de un profesional (médico, psiquiatría o psicólogo).

 

Para finalizar voy a recomendar algunas sugerencias y pautas que le pueden ayudar a superar o prevenir esta adaptación al día a día y en especial el regreso al trabajo después de unas vacaciones.

 

Sugerencias:

 

  • Programar el regreso a casa unos días antes de empezar el trabajo. De esta manera nos podemos adaptar mejor a la temperatura, las tareas de casa, etc.
  • Dormir adecuadamente, a poder ser unas ocho horas.
  • Mantener horarios regulares para el sueño, comidas, etc….
  • Practicar ejercicio físico, si es posible todos los días.
  • Los tiempos de descanso y ocio aprovechar para disfrutar de la familia, pareja, amigos.
  • No adelantar con pensamientos negativos lo que pensamos que nos vamos a encontrar al regreso al trabajo.
  • Tener una actitud tolerante con la frustración. Con que ciertas cosas no sean como nosotros deseamos.

 

 

Estamos ya en septiembre, pronto comenzará de nuevo el colegio de los niños, el tráfico, las compras, el trabajo, etc. Les animo y les deseo que cuando terminen sus vacaciones y vuelvan a sus rutinas diarias consigan en la medida de lo posible vivir felices. Ánimo.

 

Luis de Miguel. Psicólogo de los Centros Médicos Cemaj.

Nº col. M-14382

 

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