La frustración es el sentimiento que surge cuando no logramos nuestros deseos. La frustración se define como cualquier obstáculo que interviene entre una persona y su meta. La forma en la que la persona percibe esta frustración es lo que va a determinar cómo se siente cuando se encuentra bloqueada al querer alcanzar esa meta.

La frustración genera un estado de decepción, con una importante carga emocional, que se produce cuando se espera que algo deseado se realice y resulta imposible hacerlo por diferentes motivos.

Los sentimientos frustrantes dependen de cada uno, es decir, hay un umbral de tolerancia, y cada individuo se posicionará en un punto determinado, dependiendo de sus características.

La tolerancia signhombre-con-baja-tolerancia-a-la-frustracionifica respetar, aguantar, soportar con paciencia y con respeto algo que no compartimos o entendemos. Desde este punto de vista, tolerar la frustración parte de un significado positivo, que permite a cada uno superar una situación frustrante con mayor o menor facilidad. Cada persona posee un grado diferente de tolerancia a la frustración.

Las personas con baja tolerancia se enfadan o se ponen tristes ante el más mínimo deseo insatisfecho u objetivo no logrado. Les supone un gran esfuerzo superar esa situación y se sienten desmotivadas para volver a intentarlo.

Son personas que suelen sentirse fracasadas a la menor contrariedad.

Por el contrario, las personas con un alto nivel de tolerancia a la frustración, para sentirse frustradas, necesitan que las expectativas que tenían sobre un deseo u objetivo que esperaban y no han logrado, sean muy altas. Son personas que poseen una gran fortaleza y equilibrio ante situaciones adversas.

INFLUENCIA DE LOS ESTILOS DE PENSAMIENTO Y LAS IDEAS ERRONEAS EN LA FRUSTRACIÓN

La baja tolerancia a la frustración está relacionada con dos elementos: una percepción equivocada y exagerada de la situación que estamos viviendo y la creencia de que es horrible vivir el malestar y no lo podemos, ni queremos aguantar.

Cada persona tiene un estilo de pensamiento diferente que influye a la hora de manejar la frustración.

Algunos de los pensamientos que más negativamente lo hacen son:

 

Extremista • Alarmista • Adivinador • Detallista • Egocéntrico • Exagerado • Modesto • Juzgador • Terco • Etiquetado • Justiciero • Vidente • Emotivo • Iluso

Las frustraciones pueden producirse:

Por privación: Existen muchas privaciones que los seres humanos aceptamos porque las consideramos naturales y lógicas. La frustración surge cuando se nos priva injustamente de algo material o psíquico.

Por demora: Los seres humanos somos caprichosos y queremos las cosas “ya”, pero en la vida todo tiene su proceso. En ocasiones, el tiempo de espera causa frustración.

Por impedimento: cuando causas mayores hacen imposible el logro de nuestro objetivo.

Por conflicto: Atracción-Atracción: Se produce cuando la persona tiene que elegir entre dos objetos que tienen el mismo atractivo. Al elegir uno debe renunciar al otro.

Aprovechar la experiencia negativa

Pero no todo es malo en la frustración. La frustración es un S.O.S. que nos informa de que algo no funciona en la adaptación a la vida y que existe una incongruencia que es necesario resolver.

La experiencia de la vida sirve de poco si no se sabe aprovechar. Saber encajar los golpes de la vida no significa ser insensible. Tiene que ver más con aprender a no pedir a la vida más de lo que puede dar, aunque sin caer en el conformismo; con aprender a respetar a los otros manteniendo unos principios y una convicciones claras; con ser pacientes y saber ceder, pero sin hacer dejación de nuestros derechos.

La frustración desencadena la agresividad en las personas. La agresividad puede expresarse en forma de cólera, culpando a los demás, a la vida, al destino… o puede ser dirigida hacia uno mismo, reprochándose. En este caso, la frustración puede ser un estímulo poderoso para superarse, o por el contrario, puede conducir a la reducción de la autoestima. En épocas pasadas las personas eran más realistas, más conscientes de sus límites y posibilidades. Sus expectativas eran más acordes con la realidad. Dependían más de sí mismos que de las circunstancias, pero en la actualidad somos programados desde niños para la competencia, para la ambición y para el consumismo. Nuestra mente está llena de ilusiones, de necesidades y de expectativas que no podemos satisfacer, lo cual genera frustración.

La resistencia a la frustración es un hábito que depende de la filosofía de vida que tiene cada persona. Quienes son conscientes de que poseen un valor personal que está por encima de los fracasos circunstanciales están fortalecidos contra las frustraciones. En cambio, quienes se apoyan en valores pasajeros como la riqueza, el poder, la belleza o la fama, están sujetos a frustraciones continuas.

Cómo fortalecerse contra las frustraciones

  • Es imprescindible que en cada edad o etapa del desarrollo evolutivo, el ser humano soporte las frustraciones y dificultades características de esa edad.
  • Ponerse objetivos realistas evita tener desengaños.
  • Ante cualquier proyecto es importante elaborar un plan de acción que se adapte a la realidad, que sea viable.
  • Actitud positiva: ver el lado bueno de los acontecimientos.
  • Aceptar los fracasos como una forma de aprendizaje necesario para la propia maduración de la persona.
  • Ser humilde y agradecido a la vida por tantas cosas maravillosas que pone cada día a nuestra disposición.
  • Tener “asideros” (principios, valores, éxitos alcanzados,…) para los fracasos en aspectos fundamentales de la vida.
  • Ser paciente y perseverante porque el éxito es el premio a la paciencia y a la constancia. El hecho de luchar en vez de “tirar la toalla”, es una victoria. En realidad, no son las frustraciones las que nos hacen daño. Lo que nos hace daño es nuestra incapacidad para reaccionar ante el fracaso de forma inteligente y asertiva; el no pensar en forma creativa y el no entender que la vida conlleva lucha, dificultades, incertidumbre, etc.¿ Cómo son las personas que saben tolerar la frustración?

    Para ellas la vida es más agradable, más fácil y con menos estrés, son capaces de convertir los problemas en nuevas opoimagesrtunidades, tienen más probabilidades de resolverlos porque no reaccionan ante ellos con tanta intensidad ni intentan escapar para no sentir frustración, aceptan con más facilidad el dolor, el sufrimiento, la incomodidad, el fracaso, etc., y no dejan que estas cosas les perturben excesivamente.

De hecho, una de las características principales para el liderazgo es una alta tolerancia a la frustración. Saber responder adecuadamente ante los imprevistos, las interrupciones, los contratiempos, etc. y mantener la calma en estas situaciones es lo que permite pensar con claridad y, por tanto, encontrar las soluciones apropiadas. Puede que lo importante para crecer como persona sea aprender a aceptar la vida y sus placeres, dentro de los límites de la propia vida y de la realidad..

 

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