Algunas personas tienen un miedo atroz ante la idea de contraer una enfermedad. Están constantemente preocupadas por ciertas sensaciones corporales que ellos consideran que son indicios de una grave enfermedad. Realmente lo que les está sucediendo es que están padeciendo un trastorno llamado “Hipocondría”. La persona hipocondriaca tiene un temor y una preocupación excesiva por su salud. Esta preocupación se debe a que amplifica sus sensaciones corporales normales. Es decir, sensaciones normales que todos tenemos como pequeños aumentos de temperatura, sudoraciones, sensaciones gástricas, etc. Son aumentadas y experimentadas como más intensas, amenazadoras y peligrosas de lo que en realidad son. Estas señales son interpretadas erróneamente. El hipocondriaco piensa que va a sufrir un ataque al corazón, que se va a desmayar, que va a tener un cáncer, etc.

 

Frecuentemente practica un gran número de conductas de autobservación (medirse el pulso, la temperatura corporal, la tensión, etc.) Le gusta leer artículos, libros, revistas, etc. Que hagan referencia a la medicina, especialmente a las enfermedades. De esta forma piensa que va a estar preparado para hacer frente a cualquier enfermedad que pueda contraer.

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La enfermedad y los dolores son su tema favorito de conversación. Las visitas al médico son muy frecuentes, pues ante la misma molestia se preocupa y necesita ser atendido por el médico.

 

Los hipocondriacos suelen tener deteriorada su vida social, familiar y laboral, ya que evitan un gran número de actividades, situaciones, lugares, etc. No van al trabajo porque se sienten enfermos, no salen de casa por miedo a empeorar, etc.

 

La persona que padece este trastorno debe de buscar ayuda psicológica ya que la enfermedad le coloca en un círculo cerrado del que le resultará difícil salir por sí mismo.

 

El tratamiento se centrará en ayudar al hipocondríaco a distinguir e interpretar correctamente sus sensaciones corporales, de forma que aprenda a no atribuirlas un significado erróneo y tremendista.

 

Luis de Miguel. Psicólogo de los Centros Médicos Cemaj.

Nº col. M-14382