Existen determinadas patologías que producen un dolor fuerte y continuo. Podríamos llamarlo dolor crónico. El problema de las personas que sufren dolor crónico está en que ese dolor aparte de producir malestar físico también tiene un impacto en las emociones y viceversa.

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En el caso del dolor crónico, nuestra lucha por evitar el dolor se convierte muchas veces en un esfuerzo inútil. El sentimiento de fracaso nos genera primeramente impotencia y un estado de irritación y ansiedad. Finalmente, cuando vemos que no es posible acabar para siempre con él nos puede hacer caer en un depresión.

Como persona sufridora de dolor crónico lo que nos gustaría es tener un botón donde apretar y que el dolor desaparezca. Pero ese botón no existe. No lo encontramos por más que lo buscamos y al final nos desesperamos y entristecemos.

Tenemos que darnos cuenta que el dolor está ahí. No podemos escondernos de él por lo que no nos queda otra opción que aprender a convivir con el dolor.

Tenemos que interiorizar que la batalla no está perdida y que vamos a ser capaces de ser felices, de vivir con ilusión y alegría a pesar de convivir con el dolor.

 

  • Relación entre nuestros pensamientos y el dolor:

El dolor lo podemos sentir de manera diferente dependiendo de cómo manejemos nuestros pensamientos.

Dos personas ante un mismo dolor, por fuerte que sea pueden sentirse de manera diferente dependiendo no solo del umbral para soportar el dolor sino también el afrontamiento cognitivo que hacen del dolor. No siento el dolor de la misma manera si pienso “no puedo aguantarlo, mi vida es terrible, estoy acabado”, que si pienso “tengo que ser fuerte, yo puedo con esto, tengo que seguir con mi vida, etc…”:

Los intentos de eliminar el dolor crónico nos pueden llevar a entrar en un círculo vicioso que no solamente no soluciona el problema, sino que lo empeora. La ruptura de este círculo vicioso es uno de los objetivos prioritarios de la intervención en el tratamiento del dolor.

El tratar de que nuestro dolor desaparezca y ver que no lo conseguimos nos lleva a un estado de ansiedad y de depresión que a su vez potencian las sensaciones dolorosas, porque nuestro estado las hace más insoportables con lo que el dolor aumenta y hace que nos esforcemos más y que el fracaso sea más importante. Estableciéndose así un círculo vicioso.

Para ello es importante que nos demos cuenta de la relación entre

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Ejemplos:

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Como afrontar el dolor crónico:

El problema no es que haya dolor crónico, sino que este arruine nuestra vida ocasionándonos problemas de pareja, de trabajo, de amistades y tiempo libre, de ansiedad, depresión, insomnio, etc. Y que lo haga porque hemos caído en un círculo vicioso.

Para salir de ese círculo vicioso hay que darse cuenta que estamos ante una situación que no se puede cambiar y que la aceptación es el único camino:

  • Aceptación es no hacer nada para evitar, dejar de hacer todo lo no sirve:

Desmontar los círculos viciosos y potenciar el tratamiento médico adecuado.

  • Aceptar es abrirnos a experimentar los sucesos y las sensaciones completas, plenamente y en el presente, como son y no como tememos que sean.
  • Aceptar es tomar conciencia de las limitaciones que conlleva el dolor crónico.
  • La aceptación abre el camino al compromiso. A seguir haciendo aquello para lo que valemos de acuerdo a nuestras capacidades, aunque esto signifique que tenemos que adecuar nuestras metas a nuestras capacidades limitadas por un dolor crónico.
  • Aceptar no es quedarse con el sufrimiento que se tiene, la aceptación disminuye el sufrimiento e incluso inicia proceso psicofisiológico de la habituación, por el que el dolor se hace más tolerable porque nos habituamos a él. Habituándonos a las sensaciones disminuye la ansiedad, el miedo y la depresión, tendremos menos sensaciones asociadas al dolor.

La terapia cognitiva conductual ha demostrado cientificante su eficacia en el tratamiento del dolor crónico por medio de ensayos clínicos controlados. También ha demostrado ser el tratamiento de elección en problemas de ansiedad y depresión, que suelen estar asociados al dolor crónico.

En nuestros Centros Médicos tenemos psicólogos que les pueden ayudar mediante la terapia cognitiva conductual a afrontar con más eficacia el dolor y ser más felices.

  • Luis de Miguel Bonet. Psicólogo de los Centros Médicos Cemaj. Nº col. M-14382

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