Vivimos en sociedad. Eso significa que las personas interaccionamos unas con otras y de esas interacciones se producen un gran abanico de conductas, emociones, pensamientos, etc…

Para los que somos padres siempre nos ha costado afrontar el primer día en que dejamos a nuestro hijo en la guardería o en el colegio, pero sabemos que es importante que el niño/a aprenda a interactuar con los demás y a relacionarse.

Las relaciones y las experiencias que viven los niños y adolescentes en la familia, escuela y el barrio son imprescindibles para un buen desarrollo emocional, social y cognitivo.

Sin embargo, la convivencia y las relaciones humanas, implican conflictos y perturban estos ambientes seguros y cálidos. Uno de estos conflictos, que despierta gran alarma social, es la violencia o acoso escolar que se genera entre niños o adolescentes en los colegios e institutos.

Con el presente artículo quiero informar de un fenómeno que desgraciadamente se da cada vez con más frecuencia, el del acoso escolar o bullying. Trataré de informar sobre este fenómeno explicando cómo se desarrolla y cómo afecta a los niños que lo sufren. También trataré de dar algunos consejos  para los padres que puedan estar preocupados sobre cómo abordar tan complicado problema.

 

  1. Algunos datos significativos relacionados con el acoso escolar o bullying

Casi un 6% de los niños y niñas españoles han tenido relación con alguna acción de acoso escolar o bullying en el centro escolar.

  • El 90% son testigos de una conducta de este tipo en su entorno.
  • El 30% han participado en alguna ocasión ya sea como víctima o como agresor.
  • Entre el 25% y el 30% de los alumnos de primer ciclo de ESO afirma haber sido víctima alguna vez de agresiones.
  • El 5,6% es actor o paciente de una intimidación sistemática.
  • El 34,6% de los alumnos reconoce que no pediría consejo a su profesor o profesora en caso de encontrarse en una situación de violencia.
  • Sólo 1 de cada 3 de los que lo sufren son capaces de denunciarlo (33%).

 

  1. ¿Qué es el acoso escolar o bullying?

El acto de acoso o intimidación se caracteriza por ser un comportamiento agresivo, repetitivo, metódico y sistemático, que se produce durante un período de tiempo prolongado. El objetivo del acoso es intimidar, tiranizar, aislar, amenazar, insultar, amedrentar, someter emocional e intelectualmente a la víctima. El agresor hunde y machaca la personalidad y la autoestima de la víctima. En la mayoría de los casos existe un desequilibrio de poder entre el agresor y la víctima.

La víctima gene576c216c712f8ralmente sufre en silencio y en soledad, no habla del problema, por miedo a la venganza, por vergüenza, por no saber a dónde o a quién acudir, por ello, es importante que el centro escolar tenga programas y planes de actuación para casos de acoso escolar y, dentro de estos programas o planes, como medida primordial y obligatoria, tenga tutorías en las aulas donde se les explique a los alumnos y alumnas qué es un acoso escolar, cómo se deben plantar ante él, qué recursos de denuncias tienen, qué medidas de protección y, sobre todo, deben aprender conductas y comportamientos positivos y solidarios a través de los cuales compartir, en vez de desarrollar el valor de la competitividad.

Las agresiones se manifiestan en los lugares donde no hay adultos, como el recreo, comedor, pasillos, baños, entre otros, y se suelen realizar sobre niños o niñas concretos, nunca a un grupo. Sin embargo, el agresor sí puede actuar en solitario o en grupo. Nadie debe subestimar el miedo que un niño, niña o adolescente intimidado puede llegar a sentir.

 

  1. Tipos de acoso escolar o Bullying:

Los tipos de acoso escolar que se suelen dar, podemos clasificarlos o tipificarlos en cuatro tipos básicos: agresiones físicas, verbales, psicológicas y exclusión social. Normalmente se producen simultáneamente, no por separado.

  • Las agresiones físicas: El objetivo de estas agresiones suele  ser atemorizar, acobardar, abatir al niño/a acosado mediante amenazas hacia su la integridad física. Los tipos de conductas que incluiríamos en este tipo de agresión serían: Bofetadas, golpes, patadas, pellizcos o  empujones.
  • Agresiones verbales: El objetivo es infravalorar, atacar la autoestima del niño/a acosado. Es el más habitual, ya que no necesita demasiada preparación ni apoyo por parte de los demás. Los tipos de conductas que incluiríamos en este tipo de agresión serían: Insultos y motes principalmente, burla, menosprecios en público, resaltar defectos físicos, difusión de rumores o comentarios racistas u otros.
  • Agresiones Psicológicas: El objetivo es mermar, resquebrajar  emocionalmente y psicológicamente al niño/a atacando su autoestima mediante el desprecio, trato indigno y la falta de respeto hacia su persona, aumentando de esta forma su temor, su miedo, su terror hacia el agresor, un grupo o el entorno donde se desarrollan estas agresiones y situaciones. Los tipos de conductas que incluiríamos en este tipo de agresión serían: Intimidación, ridiculización, burla, amenaza, hostigamiento o acoso a la salida del centro.
  • Exclusión social: Su objetivo es bloquear socialmente al acosado o la víctima. Todas las conductas que ejerce el acosador buscan el aislamiento social y la marginación de su víctima. Los tipos de conductas que incluiríamos en este tipo de agresión son: Exclusión de un grupo-exclusión social, ruptura de la comunicación e interrelación con su red social, distorsión de la imagen del niño o niña, presentando una imagen negativa, distorsionada y cargada negativamente de él o ella frente al resto del grupo como alguien flojo, indigno, débil, indefenso, etc… Manipulación social, pretendiendo que la víctima realice acciones contra su voluntad o la coacción.

  1. Cómo afecta el acoso escolar a los niños que los sufren:

Los niños y niñas que son intimidados con frecuencia no saben cómo responder a un comportamiento agresivo. Luchcedeca_psicologia_acoso_escolaran contra las humillaciones y, al ser excluidos, piensan que la escuela es un lugar inseguro y angustiante. Según el grado de acoso, y en función de la personalidad y temperamento del niño o niña acosado, éstos pueden verse afectados en sus comportamientos cotidianos. Así, por ejemplo, el acoso puede verse reflejado en conductas tales como sufrir de insomnio, pérdida de apetito, ataques de ira, mayor agresividad hacia los hermanos, simulación de enfermedad por las mañanas para evitar ir al colegio, cambio de ruta para ir a la escuela, etc. También podemos deducirlo observando aspectos objetivos y visibles como la ropa rota, moratones inexplicables, un carácter más introvertido o triste de lo habitual, etc.

En conclusión, el acoso les puede afectar en su trabajo escolar, su asistencia a la escuela, física, emocional y mentalmente, siendo más vulnerables a padecer problemas como depresión y trastornos del ánimo a medida que crecen y, en algunas ocasiones, conducir a represalias. Es importante para los alumnos y alumnas, las familias y el centro, reconocer la presencia del fenómeno de acoso escolar para poder, de esta forma, iniciar un trabajo conjunto y coordinado.

  1. Cómo deben actuar los padres ante la sospecha de acoso escolar en sus hijos:

Es  importante que los adultos seamos capaces de ponernos en guardia ante determinadas conductas que pueden darnos pistas de que el niño está siendo víctima de algún acosador escolar. La primera alarma debe saltar cuando se observa un cambio importante en la conducta habitual del niño o niña. Cuando nuestro hijo o hija es víctima de acoso escolar, debemos entrar en contacto con el profesorado y con la dirección del centro lo antes posible. Nuestra intervención como padre o madre, a través del contacto y el trabajo con el centro es muy importante para buscar una solución positiva a largo plazo.

Para ellos los padres deben:

  • Escuchar atentamente al niño/a. Los niños solo podrán hablar acerca de la intimidación cuando tienen absoluta certeza de que van a ser escuchados y ayudados. Por eso, es muy importante que escuchemos y hablemos con nuestro hijo o hija, y así, podremos ser capaces de determinar el nivel de participación que se necesita.
  • Decidir cómo podemos ayudar. La intervención es vital. Ante una situación de acoso descrita por nuestro hijo o hija es muy útil que tomemos nota de  los detalles del incidente en las palabras de nuestro hijo e hija, las posibles fuentes de información. Indicar claramente cuál es el problema (para ayudar a comunicar su queja). Hablar con nuestro hijo o hija y hacer una lista de ideas sobre posibles soluciones al problema. Conocer los programas, planes y procedimientos de nuestro centro, esto puede ayudar a entender lo que es apropiado para nuestro hijo o hija en estas circunstancias.
  • Trabajar con la escuela. Si nuestro hijo o hija es la víctima de acoso en el centro, el trabajo conjunto entre familias y centro es imprescindible a la hora de buscar una resolución positiva del problema. Ante indicios de acoso, en primer lugar ponernos en contacto con el tutor o docente y con el director e informar de lo que nuestro hijo o hija nos ha contado, de sus miedos y las acciones que ha sufrido por un igual en el centro. Mientras se busca una solución positiva, debemos tener en cuenta una serie de aspectos como mantener la seguridad de nuestro hijo. Es importante que conozcamos qué recursos y servicios están disponibles en el centro desde el punto de vista de apoyo psicológico o emocional, en caso de que fuese necesario.

 

Actualmente hay una fuerte campaña en los medios de comunicación  contra el acoso escolar: “Se buscan valientes” .Su protagonista es “El Langui” y  ha realizado una canción y un videoclip  que lanza un mensaje directo al testigo de una situación de acoso: “No mires a otro lado y sé valiente”. El testigo es la clave para inclinar la balanza a favor de la víctima. Con esta campaña se pretende incitar a denunciar los casos de acoso escolar y que los niños y jóvenes que lo presencian se enfrenten y denuncien a los maltratadores.

 

 

Para finalizar este artículo quiero animar a los padres que tengan un caso de acoso escolar a que no se asusten, que sepan  que no están solos, que tanto la sociedad como los colegios tenemos el deber de ayudaros y solucionar entre todos el problema del acoso escolar.

 

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Fuente: www.psicopedagogia.com/bullying

Dr. Luis de Miguel Bonet.  nº col. M1438

Centros Médicos Cemaj Ajalvir y Paracuellos de Jarama